Eduardo Mateo (1940-1990) es un ejemplo clásico de artista adorado por los artistas. Veinte años antes de su muerte ya constituía una leyenda para varios músicos montevideanos y para un sector del público interiorizado con su obra y figura. En la actualidad, la admiración que cosechan sus canciones está intacta y crece, con la "Máquina del tiempo" (máquina de justicia) de su lado. Este libro se consibió por el musicólogo brasileño Guilherme de Alencar Pinto como una responsable biografía de Mateo, y terminó siendo (a mí modesto entender) un acto de justicia, sólido monumento, prodigio de montaje testimonial, reflexión sobre la escencia del arte, novela desgarradora, pieza infaltable de la genuina historia de treina años de música uruguaya, inesperada clave para la comprensión sociológica de los años sesenta. Se podría agregar comentarios y elogios, pero prefiero sintetizar diciendo que este es libro que durante años he querido leer.
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